La placita como espacio terapéutico integrador de la infancia
Nota editorial — Mundo Reiki
Vanessa Lima Nunes escribe desde su experiencia en la Educación y desde una mirada atenta a la infancia, al aprendizaje y a las diferentes formas de expresión de la niñez.
La placita puede ser un importante espacio terapéutico integrador de la infancia, ya que ofrece a la niña y al niño oportunidades para jugar, moverse, explorar, imaginar, crear vínculos y expresar sentimientos de diferentes maneras. En el juego libre, la infancia encuentra posibilidades para dar significado a sus experiencias y elaborar situaciones que, muchas veces, aún no logra comunicar mediante las palabras.

El espacio exterior y las experiencias de la infancia
El espacio exterior favorece experiencias sensoriales, motoras, sociales y afectivas. Correr, subir, bajar, balancearse, construir, observar la naturaleza, inventar juegos y negociar reglas son acciones que contribuyen al desarrollo integral de la niña y del niño. Cada experiencia puede favorecer la construcción de la autonomía, la confianza y la percepción de sí mismo y de los demás.
«En el juego libre, la infancia encuentra posibilidades para dar significado a sus experiencias y elaborar situaciones que, muchas veces, aún no logra comunicar mediante las palabras.»
La placita como espacio de socialización
La placita también constituye un espacio privilegiado de socialización. Al jugar con otras niñas y otros niños, se aprende a esperar, compartir, cooperar, afrontar conflictos, reconocer límites y experimentar diferentes formas de convivencia.
El encuentro con el otro posibilita aprendizajes que no ocurren únicamente a través de la orientación del adulto, sino también mediante la propia experiencia vivida.

La presencia del adulto
En este contexto, la persona adulta que cuida o educa desempeña un papel fundamental. Más que dirigir todos los juegos, es importante estar presente, observar, escuchar y reconocer aquello que la niña o el niño comunica a través de sus acciones.
Una escucha activa permite percibir cambios de comportamiento, necesidades emocionales, intereses y formas particulares de expresión.
«Más que dirigir todos los juegos, es importante estar presente, observar, escuchar y reconocer aquello que la niña o el niño comunica a través de sus acciones.»
La calidad del tiempo
La calidad del tiempo también es esencial. En una realidad marcada por la falta de tiempo de las personas adultas, muchas veces la infancia recibe presencia física, pero poca disponibilidad afectiva.
Estar en la placita puede representar una oportunidad para desacelerar, compartir experiencias y construir vínculos significativos. No es solo la cantidad de tiempo lo que importa, sino la calidad de la presencia ofrecida a la niña y al niño.

Un espacio que acoge a la infancia en su totalidad
Así, la placita puede entenderse como un espacio terapéutico integrador porque acoge a la niña y al niño en su totalidad: cuerpo, emoción, pensamiento, imaginación, relaciones y creatividad.
No se trata de transformar el juego en una intervención clínica, sino de reconocer que los entornos acogedores, seguros y afectivamente disponibles tienen el potencial de favorecer el desarrollo, la expresión y el bienestar infantil.
Cuando la persona adulta comprende el juego como un lenguaje propio de la infancia, la placita deja de ser solamente un lugar para gastar energía y pasa a ser reconocida como un territorio de descubrimientos, vínculos, elaboración de experiencias y construcción de significados.
«En la infancia, jugar también es una forma de decir: “así es como estoy viviendo el mundo”.»
Sobre la autora
Vanessa Lima Nunes es pedagoga, alfabetizadora, especialista en Culturas de la Infancia y neuropsicopedagoga. Trabaja en la Educación y dedica su labor a la observación y comprensión de los diferentes procesos de aprendizaje y desarrollo durante la infancia.
También es terapeuta de Mesas Radiônicas, lectora, curiosa e investigadora de terapias integrativas. Su experiencia como educadora nutre una escritura marcada por la observación de la vida cotidiana, las reflexiones sobre la infancia y el interés por comprender diferentes formas de expresión, aprendizaje y cuidado.
Como colaboradora de la Biblioteca Mundo Reiki, Vanessa comparte sus experiencias y reflexiones sobre infancia, educación, presencia y cuidado integral.
📍 Pelotas – Rio Grande do Sul, Brasil
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