Reiki en tiempos de crisis climáticas: cómo mantener la paz en medio del miedo colectivo

“¿Cómo estoy viviendo aquello en lo que digo creer?”

Hay una pregunta que, para mí, vale más que muchas explicaciones sobre Reiki:

“¿Cómo estoy viviendo aquello en lo que digo creer?”

Es una pregunta sencilla y quizá hasta incómoda, porque nos saca del lugar donde es fácil hablar de conciencia, energía, espiritualidad o transformación y nos coloca frente a la vida concreta.

Frente a la forma en que despertamos, la manera en que tratamos nuestro cuerpo, cómo respondemos a las dificultades, la atención que prestamos a las personas que están con nosotros y nuestra capacidad de detenernos antes de reaccionar.

En los últimos tiempos, hemos recibido muchas noticias sobre fenómenos climáticos extremos: lluvias intensas, inundaciones, olas de calor, incendios y otros cambios que afectan a diferentes regiones del planeta.

Son acontecimientos que trascienden fronteras y nos recuerdan que vivimos en un mundo cada vez más conectado.

Una situación que ocurre en una parte del planeta puede, en pocos minutos, llegar al teléfono de millones de personas.

Cuando vemos estas noticias diariamente, es natural que sintamos preocupación.

Después de todo, somos seres humanos y vivimos en sociedad.

Cuando alguien sufre, de alguna manera somos tocados por esa situación.

Pero existe una diferencia importante entre estar informados y vivir emocionalmente dentro de una situación que no está ocurriendo con nosotros.

Una persona puede estar en una región segura, sin ningún riesgo en ese momento, y aun así pasar noches sin dormir, imaginar tragedias, sentir miedo y seguir las noticias de manera compulsiva.

Es en ese momento cuando también necesitamos cuidar nuestra mente.

Como psicoanalista, observo que nuestra mente puede verse muy influenciada por aquello que vemos, escuchamos e imaginamos.

Cuando estamos expuestos repetidamente a imágenes de destrucción, pérdidas y sufrimiento, podemos comenzar a crear dentro de nosotros escenarios que todavía no han ocurrido.

La imaginación es una herramienta maravillosa, pero también puede alimentar la ansiedad cuando queda atrapada en el miedo.


El miedo también viaja por las pantallas

Existe también una dimensión colectiva de ese miedo.

Vivimos en una sociedad conectada, recibiendo información todo el tiempo.

Una noticia que ocurre en una ciudad, en un país o en otro continente puede, en pocos minutos, llegar al teléfono de millones de personas.

Y podemos comenzar a sentir como si tuviéramos que resolverlo todo.

Pero necesitamos recordar:

No todo problema que llega hasta nosotros necesita ser cargado por nosotros.

Eso no significa ser indiferentes ante el sufrimiento del otro.

Significa comprender los límites de nuestra responsabilidad.

Si una persona se encuentra realmente en una situación de riesgo, buscar información confiable, seguir las orientaciones de las autoridades, buscar un lugar seguro, proteger a la familia y pedir ayuda cuando sea necesario son actitudes fundamentales.

También necesitamos acoger a quienes han perdido su casa, sus bienes, sus familiares o a alguien que aman.

Algunas pérdidas dejan marcas profundas y necesitan ser respetadas.

El Reiki puede ser un recurso complementario de cuidado, ayudando a la persona a buscar mayor serenidad, presencia y equilibrio emocional.

Y quizá sea precisamente aquí donde podamos pensar en el Reiki también como una práctica contemporánea.


Un Reiki contemporáneo ante un mundo en transformación

El Reiki también puede ser comprendido como una práctica contemporánea, inserta en un mundo que enfrenta desafíos que no existían de la misma manera en otras épocas.

Hoy estamos atravesados por información sobre guerras, crisis ambientales, catástrofes, desigualdades, cambios sociales y tantos otros acontecimientos que llegan hasta nosotros en tiempo real.

Ser contemporáneo no significa abandonar los principios del Reiki.

Tal vez signifique justamente preguntarnos cómo podemos vivirlos frente a la realidad que tenemos hoy.

Uno de los principios del Reiki dice:

“Sólo por hoy, no te preocupes.”

Este principio no significa ignorar los problemas.

No significa cerrar los ojos ante lo que ocurre en el mundo.

Y tampoco significa dejar de tomar actitudes responsables.

Nos invita a volver al presente.

Pregúntate:

¿Qué está ocurriendo conmigo ahora?

¿Estoy realmente en peligro en este momento?

¿Existe alguna actitud concreta que pueda tomar?

Si existe, haz lo que esté a tu alcance.

Si no estás en peligro, quizá sea hora de respirar, volver al presente y cuidar tu propia paz.

Porque pasar horas consumiendo noticias, imaginando tragedias y discutiendo sobre todo aquello que está fuera de nuestro alcance no necesariamente ayuda a quienes están sufriendo.

Estar informado es diferente de vivir emocionalmente dentro de la noticia.

Una persona que practica Reiki también es ciudadana.

Y cuidar del planeta también es una forma de responsabilidad.

Las crisis climáticas no conciernen solamente a gobiernos, organizaciones o grandes instituciones.

También nos invitan a mirar nuestras decisiones cotidianas y la manera en que nos relacionamos con el medio ambiente.


Cuidar también es actuar

Podemos hacer cosas sencillas:

  • no tirar basura en las calles;
  • evitar que los residuos lleguen a los desagües;
  • separar materiales para reciclar;
  • evitar el desperdicio;
  • cuidar las áreas verdes;
  • no quemar basura ni terrenos;
  • respetar la naturaleza;
  • enseñar a nuestros niños a cuidar el medio ambiente.

Cada actitud consciente cuenta.

Cuidar de uno mismo no significa dejar de mirar el mundo.

Y mirar el mundo no significa cargar solos con todos los problemas que llegan hasta nosotros.

Tal vez un Reiki contemporáneo también implique esa capacidad de permanecer presentes ante un mundo que nos invita, todo el tiempo, a vivir anticipadamente aquello que todavía no ha sucedido.

Información.
Responsabilidad.
Presencia.
Cuidado.

Tal vez sea así como podamos atravesar tiempos de incertidumbre sin perder de vista aquello que está a nuestro alcance.

Y volver, una vez más, al presente.

Sólo por hoy.


Sobre la autora

Jailma Moraes es posgraduada en Terapias Integrativas, con extensión universitaria en Medicina Tradicional China y Masoterapia. Trabaja como terapeuta desde 2014, dedicando su trayectoria al cuidado integral, a la formación profesional y a la difusión de las prácticas integrativas.

A lo largo de su carrera, se ha especializado en diferentes enfoques terapéuticos, entre ellos Reiki, Medicina Tradicional China, Shiatsu, Aromaterapia, Terapia Floral, Reflexología y diversas modalidades de Masoterapia, siempre con una visión integrada del ser humano.

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