Mi historia con el Reiki

⏱️ Leitura: ~8 min · Mundo Reiki

Hay momentos en la vida en los que sentimos que un nuevo camino nos está llamando. Mi historia con el Reiki comenzó exactamente así.

A los 26 años, en junio de 2015, di mi primer gran paso al salir de mi zona de confort y dejar Brasil para vivir en Australia, donde permanecí durante cinco años y medio. Fue una etapa llena de desafíos, aprendizajes y profundas transformaciones.

En enero de 2021, inicié una nueva etapa de mi vida al mudarme nuevamente de país, esta vez a Canadá.

En ese recorrido entre diferentes culturas, experiencias y emociones, comprendí que necesitaba acoger y entender todo lo que sentía. Fue entonces cuando decidí buscar apoyo terapéutico.

Encontré a una terapeuta maravillosa que también se convirtió en mi sensei.

Durante nuestras sesiones, mi corazón comenzó a abrirse a algo mucho más grande. Sabía que ella también iniciaba personas en Reiki y, en un determinado momento, sentí un llamado muy profundo.

El 15 de julio de 2022 le envié un mensaje para preguntarle sobre esa energía sagrada.

Al día siguiente, el 16 de julio de 2022, comenzó mi camino de luz y conexión con el Reiki.

Desde entonces, el Reiki se convirtió en una parte inseparable de mi vida.

Me ha brindado paz, equilibrio y experiencias de amor incondicional. Devuelve la calma a mi corazón, fortalece mi conexión con el Universo y me permite sentir la energía que fluye en todo lo que existe. Después de cada sesión experimento una profunda relajación, paz, gratitud y numerosas inspiraciones que surgen en ese momento de conexión.

Al vivir estas experiencias recordé un propósito que ya existía dentro de mí.

Ese deseo de cuidar a las personas comenzó mucho antes.

Cuando tenía 11 años formaba parte de un grupo de la iglesia llamado Legión de María. Visitábamos hogares, orfanatos y residencias de ancianos; rezábamos el rosario, cantábamos y buscábamos llevar consuelo espiritual a quienes lo necesitaban.

Hacía todo eso con mucho amor.

Nunca fui obligada. Era simplemente una niña que disfrutaba conectar con las personas y, de alguna manera, llevar paz, acogida y cariño.

Hoy vuelvo a encontrarme con aquella niña que fui.

La diferencia es que ese cuidado ya no sucede a través de una religión, pero conserva la misma intención: compartir amor, presencia y sanación mediante la energía divina del Reiki.

Cuando inicié mi camino en el Reiki, mi único propósito era cuidar de mí misma, encontrar tranquilidad, armonía y fortalecer mi conexión espiritual.

Recorrí los niveles I, II y III, profundizando en cada aprendizaje, sin imaginar que algún día estaría destinada a compartir esa luz con otras personas.

Todo lo que hacía era para nutrir mi conciencia, mi crecimiento interior y mi paz.

Al alcanzar la Maestría en Reiki Holy Fire®, continué practicando Reiki diariamente como un ritual de amor, presencia y conexión conmigo misma.

Fue durante uno de esos momentos de profunda entrega cuando viví una experiencia que marcó para siempre mi camino.

Con el corazón abierto y la mente en silencio, una intensa luz blanca se manifestó frente a mí.

De esa luz surgió un nombre que recibí con profunda reverencia: Reiki Renascence Sun.

Al mismo tiempo, visualicé un símbolo que parecía estar vivo, vibrando con su propia energía. Tomé inmediatamente papel y lápiz e hice el primer boceto de aquella imagen, dando origen a lo que hoy representa la identidad de mi trabajo.

En ese instante comprendí que no era solamente un nombre.

Para mí, Reiki Renascence Sun representaba un mensaje completo.

Reiki, como la energía vital universal que armoniza y restaura.

Renascence, como el renacimiento del alma, de la mente y del espíritu; un regreso a nuestra verdadera esencia.

Sun, el Sol, como símbolo de la luz, el calor y la energía vital que sostiene la vida.

Esta experiencia adquirió un significado aún más profundo cuando descubrí la conexión con el significado de mi propio nombre.

Guaracira, de origen tupí, significa “el ave que tiene la luz del sol”.

Comprendí entonces que la luz siempre había estado presente en mi historia y que Reiki Renascence Sun nació con esa misma esencia: despertar la energía vital, iluminar caminos e inspirar el renacimiento interior.

En ese momento entendí que mi camino dejaba de ser únicamente una búsqueda personal.

Recibí el llamado de compartir esta energía con otras personas y permitir que el Reiki pudiera tocar corazones, llevando paz, acogida y transformación.

Hoy enseño Reiki, realizo sesiones presenciales y a distancia, y continúo compartiendo esta energía con personas de diferentes lugares del mundo.

Vivo en Toronto, Canadá, y sigo caminando con profunda gratitud, honrando esta energía que transformó mi vida y que continúa inspirándome cada día a servir con amor, respeto y presencia.

El Reiki continúa

En la práctica. En la presencia. En la forma en que elegimos vivir y cuidar.

🌎 El Reiki atraviesa culturas, idiomas y experiencias humanas.
Presencia • Conciencia • Cuidado • Integración

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