Cuando el Reiki acompaña una despedida
La historia de Alayah, Janey y un encuentro que lo cambió todo
Por Fátima Cunha Velho — Portugal
Janey no creía en el Reiki.
Pero creía en los animales.
Su vida está llena de ellos. Animales a los que acoge. Animales a los que rescata. Animales que llegan con sus historias, sus miedos y, muchas veces, necesitando simplemente que alguien los reciba.
Fue en ese universo donde apareció el Reiki.
Un día, fui a dar Reiki a los perros de Janey.
Entre ellos estaba Alayah.
Alayah se relajó.
Se quedó dormida.
Y empezó a roncar.
Janey no creía en el Reiki.
Un día, vio a una de sus perras quedarse dormida durante una sesión.
Después llegó la curiosidad.
Después, la iniciación.
Y, poco a poco, el Reiki entró en su vida. 🐾
A partir de entonces, Janey empezó a dar Reiki a los animales que vivían con ella y también a aquellos que llegaban a través de su trabajo de rescate.
Una cosa llevó a la otra.
O quizá fue Alayah quien llevó a Janey hasta allí.

Una vida llena de patas
Hay personas que tienen animales.
Y hay personas cuya vida está, de alguna manera, construida a su alrededor.
Janey es una de ellas.
Cada animal tiene una historia. Algunos llegaron siendo pequeños. Otros fueron rescatados. Algunos se quedaron. Otros pasaron por su vida dejando marcas que permanecen.
Alayah era una de ellas.
Su historia también había estado marcada por el maltrato.
Pero Janey se cruzó con ella y no descansó hasta conseguir rescatarla.
Alayah encontró entonces un lugar donde podía simplemente ser cuidada.
Y, sin que Janey pudiera imaginarlo en aquel primer encuentro con el Reiki, aquella perra que se quedó dormida y roncó durante una sesión acabaría estando al inicio de un cambio importante.
Primero llegaron los animales. 🐾
Después, el Reiki.
Después, una nueva forma de cuidar.
Y una historia que ninguna de las dos imaginaba que viviría.

Entonces llegó aquel día
Y llegó.
El día que nadie quiere que llegue.
Alayah estaba mal.
Janey se preocupó.
Llamó a urgencias veterinarias y se preparó para llevarla.
Pero algo cambió.
Alayah se tranquilizó.
Janey se quedó junto a ella.
La besó.
Y le dijo:
«Todo irá bien».
Alayah la miró.
Y partió.
Janey intentó reanimarla.
Pero Alayah partió de forma espontánea.
Cuando Janey me llamó, estaba bañada en lágrimas.
Y yo comprendí aquel dolor.
Porque quienes viven con animales lo saben: no son solo animales los que desaparecen.
Desaparece una presencia.
Una mirada.
Una rutina.
Un lugar en la casa.
Y, durante algún tiempo, parece que algo queda fuera de lugar.
En aquel momento había lágrimas.
Había dolor.
Había despedida.
Pero también había manos.
Cariño.
Presencia.
Y había Reiki.

El Reiki no impidió que Alayah partiera.
Y esta historia no pretende explicar la muerte.
Pero, en aquellos momentos extremadamente difíciles que precedieron a su partida, el Reiki estuvo presente.
En mi experiencia, fue una ayuda valiosa para traer tranquilidad a Alayah.
Y también a su humana, Janey.
Porque, cuando llega el dolor, no siempre podemos cambiar lo que está ocurriendo.
Pero podemos estar.
Podemos tocar.
Podemos acompañar.
Podemos ofrecer presencia.
Quizá esa sea una de las preguntas que podemos hacernos:
¿cómo conseguimos estar?
Estar cerca.
Tocar.
Calmar.
Acompañar.
Y no dejar que alguien parta solo.
Esa quizá fue una de las cosas más hermosas de aquella despedida.
Janey estaba allí.
Y el Reiki también.

¿Y qué dejó Alayah?
Yo ya había vivido algo parecido con mi propia perra, Peppa.
En los momentos que precedieron a su partida, y con las lágrimas corriéndome por la cara, le di Reiki.
Fue una ayuda valiosa para tranquilizarla y también para la familia que permaneció con ella hasta su último suspiro.
Para tranquilizarla.
Y también para la familia que permaneció con ella hasta su último suspiro.
Quizá por eso esta historia me conmovió tanto.
Cuando pienso en Alayah, siempre vuelvo al principio.
A aquella primera sesión de Reiki con Alayah.
Al Reiki.
Al sueño.
Y al ronquido. 🙂
Janey no creía.
Después empezó a creer.
Se inició en Reiki.
Realizó el Curso Solidario.
Empezó a dar Reiki a sus animales y a aquellos que rescata.
Y, cuando llegó el momento más difícil con Alayah, el Reiki ya formaba parte de aquel camino.
Alayah dejó algo.
Dejó una historia.
Un cambio.
Un recuerdo que sigue vivo.
Y dejó también una huella en un camino que Janey y yo fuimos construyendo a través del Reiki y del cuidado de los animales.
Hay animales que dejan recuerdos.
Otros dejan cambios.
Algunos dejan un vacío imposible de explicar.
Y algunos dejan huellas que siguen acompañándonos. 🐾💚
Alayah partió.
Pero la historia no terminó allí.
Porque algo que comenzó con ella continúa en la vida de Janey.
Continúa en los animales a los que acoge.
En los que rescata.
En el cuidado que ofrece a aquellos que llegan hasta ella.
Y continúa también en el Reiki, que pasó a formar parte de su vida.
Quizá por eso, incluso siendo una historia triste, consigo verla como una historia hermosa.
Muy hermosa.
Porque habla de despedida.
Pero habla, sobre todo, de vida.
De una vida llena de patas, encuentros inesperados, rescates, lágrimas, cambios e historias que no imaginábamos vivir.
Una historia construida por Alayah, por Janey y también por el camino que recorrimos juntas a través del Reiki.
Y todo comenzó cuando una perra llamada Alayah se quedó dormida durante una sesión de Reiki.
Y empezó a roncar.

Sobre la autora
Maria de Fátima Pereira Cunha Velho, conocida profesionalmente como Fátima Cunha Velho, es Maestra de Reiki desde 2013 y dedica gran parte de su trayectoria al voluntariado y a la difusión del Reiki en Animales.
Movida por un profundo respeto por la vida, encontró en el Reiki una forma de cuidar, acoger y contribuir al bienestar de animales en situación de vulnerabilidad, siempre a través del servicio voluntario.
Residente en Cascais, Portugal, inició en 2014 su trabajo voluntario en asociaciones de protección animal. Durante cinco años consecutivos, colaboró exclusivamente con una asociación dedicada a la acogida de perros abandonados en Sintra, donde acompañó de cerca a animales marcados por situaciones de abandono, miedo y traumas emocionales.
Conoce más sobre Fátima Cunha Velho y sus artículos en la Biblioteca Mundo Reiki.
Nota editorial
Este artículo fue construido a partir de las vivencias, recuerdos y relatos compartidos por Fátima Cunha Velho, en diálogo y coproducción editorial con Ruy Fernando Morelli.
La narrativa busca preservar la experiencia de Fátima, la historia de Janey y Alayah y los diferentes caminos de cuidado, rescate y Reiki que se cruzan en este relato.
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